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No existen las parejas perfectas

Por Delfina de Achával

| 14/03/2024 |

No existen las parejas perfectas.

El enamoramiento de los primeros tiempos en algún momento termina, y lo que empieza entonces es una pareja real. Una que tiene momentos de romance y de complicidad, pero que también cae en la rutina, el desgaste y la frustración. Es una dinámica lógica y esperable.

Lo que indica que una pareja está en problemas, no es la frecuencia con la que discuten, sino la capacidad de reparación que tienen para volver al equilibrio. El problema se da cuando esas peleas en lugar de ser facilitadoras para una mejora en la relación o para entender más al otro, nos dejan sintiéndonos peor. Esto se da mucho cuando alguno de los dos trae a colación otro evento o discusión anterior, o algún aspecto general de la personalidad del otro, solapándolo a la pelea actual.

La gran @estherperelofficial llama a esto algo así como la “bacha llena”. Si estás lavando los platos y de repente te apilan más y más platos sucios, se vuelve imposible lavar, porque no hay lugar para maniobrar. Del mismo modo, no es posible debatir sobre un tema cuando se sacan a relucir muchos otros anteriores en el mismo momento. Es el clásico “y además vos, el otro día…”.

¿Y cómo alivianar la bacha entonces? Muchas veces es útil pedir ayuda, asistir a terapia de pareja. Les comparto algunos tips concretos que trabajamos en consulta para que tengan en cuenta:

🤍 Dejen pasar unas horas o un día para que baje la tensión. Eso permitirá hablar más tranquilos y más conscientes de lo que queremos decir.

🤍 Busquen un lugar neutro para charlar.

🤍 Hablen por turnos y propónganse no pisarse, opinar ni interrumpirse. La idea es escuchar atentamente lo que el otro tiene para decir.

🤍 Traten de estar físicamente atentos al otro y dispuestos a mirarse a los ojos.

🤍 Hablen en primera persona, expresando de forma honesta y clara lo que necesitan.

Y no hagan tanto foco en lo que el otro hace o deja de hacer, sino en lo que a ustedes les pasa con eso. Un abrazo, Delfina

Después de muchos años de estudiar la mente humana integrando la ciencia occidental con la filosofía oriental, sentí una profunda necesidad de compartir mi mirada del mundo y reivindicar el poder de lo simple, chiquito y cotidiano para nuestro bienestar.

Quiero invitarlos a recorrer este espacio juntos, y así incorporar recursos y herramientas hacia una vida más alegre, liviana, y amable, en dónde honremos el vínculo con nosotros mismos y con quienes nos rodean.

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