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Parejas en el abismo

Por Delfina de Achával

| 09/11/2020 |

El otro día encontré los apuntes de mi formación en parejas en el @ackermaninstitute junto a una de mis grandes maestras en terapia de parejas @estherperelofficial. Y creo vienen MUY bien en estos momentos, en que este vínculo tan importante se encuentra abatido por la falta de intimidad, de conexión verdadera, de contacto, ¡de tiempo para nutrirnos mutuamente! Espero que les sea útil, ¡y GRACIAS Esther Perel una vez más!

Tips esenciales para reflexionar cuando estamos en una discusión de pareja.

  • Pensar dos veces: cuando estás en un momento agitado de discusión, te invito a pensar “¿Qué estoy diciendo? ¿Estoy en eje?”. La persona a la que estás hablándole es alguien a quien amás. Si no lo estás, detenete, tomá distancia (física o mental), buscá formas de autoregularte (RESPIRAR, refrescar tu cara y manos, dar una vuelta caminando), y volvé cuando te sientas mejor para hablar desde un lugar constructivo.

  • Pequeños elogios: la mayoría de las parejas son elogios-deficientes (me encantó esta expresión de Esther). Tomate un recreo de pensar lo que NO hace bien tu pareja, y prestá más atención a lo que SÍ hace BIEN. Un feedback positivo, por más chiquito que sea para vos, puede ser un MUCHO para el otro, y, por ende, para la relación.

  • Hablá desde el “yo”: la realidad objetiva no tiene lugar en las relaciones personales. La respuesta ante la pregunta “¿Quién tiene razón?” para Esther es: “¿A quién le importa?”. Soltá esa imperiosa necesidad de ser la “voz de autoridad” y comenzá a hablar desde TU experiencia, desde lo que a vos te pasa.

  • Mantené la calma de a turnos: todos tenemos momentos de locura, enojo y bronca en nuestra relación de pareja. ¡Pero hay que turnarse! Cuando veas a tu pareja en un momento de “tsunami emocional”, no te enganches. Buscá actividades de autocuidado para mantenerte en calma. Y tal vez, en otra oportunidad, te toque a vos explotar, y al otro sostener la calma.

Después de muchos años de estudiar la mente humana integrando la ciencia occidental con la filosofía oriental, sentí una profunda necesidad de compartir mi mirada del mundo y reivindicar el poder de lo simple, chiquito y cotidiano para nuestro bienestar.

Quiero invitarlos a recorrer este espacio juntos, y así incorporar recursos y herramientas hacia una vida más alegre, liviana, y amable, en dónde honremos el vínculo con nosotros mismos y con quienes nos rodean.

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